Por tres motivos:

  1. -El primero, porque volvemos a nuestros orígenes. Cuando el Don Andrés Manjón fundó las Escuelas del Ave María lo hizo para acoger a niños que no tenían medios para recibir una educación digna.  De sus palabras y sus obras entendemos por educación digna la que va desde el aprendizaje de conceptos hasta alimentar a los niños y ayudar  a las familias creando roperos para poder vestirlos, etc.  En palabras de Don Andrés: “ Sin mesa, sueño y recreo, no hay cerebro. Lo primero es comer, lo segundo dormir, lo tercero jugar y lo cuarto estudiar”. Hoy día, aunque la enseñanza es gratuita para todos, nos encontramos en nuestros colegios con familias que están pasando por situaciones económicas difíciles y no pueden pasarnos desapercibidas como maestros y mucho menos como maestros avemarianos. 
  2. En segundo lugar, formar hombres y mujeres cabales pasa por formas personas solidarias, capaces de ver las necesidades de nuestros hermanos, tanto los que tenemos cerca como en otros países y continentes. Por este motivo nos parece magnífica la labor que se puede hacer en el aula de concienciación y acción social de nuestros alumnos,  para bien de muchas otras familias avemarianas y otras realidades sociales.  El Fondo Social debe llegar al Claustro, a la tutoría, al aula, para estar realmente a disposición de todos, ser conocido por todos y mantenido por todos en ilusión y trabajo. 
  3. En Tercer lugar: “Yo soy porque somos”. Entender que nos salvamos juntos o nos condenamos juntos, que la comunidad tiene fuerza y que juntos llegaremos mejor a los objetivos. Al principio de nuestra historia las colonias que se iban creando estaban unidas y juntos llegaron a tener cientos de escuelas por toda España. ¿Cómo puedo estar feliz habiendo otros que no tienen lo básico?