Arranca del logotipo del Ave María y se transforma en una flor. Conecta con la esencia de los orígenes de este proyecto y termina en un nuevo florecer de la Institución, un viejo compromiso con los más necesitados para llevarlo a gala y forjarlo en nuestro carisma educativo.

Colores agradables morados, magentas y rosas para contar un trabajo dulce, sosegado y estable con los proyectos que se asuman.

Dos palabras: Corazón y compromiso. Como una declaración de intenciones de lo que debe ser el FSA.

Y una tipografía curva para apostar por el entendimiento, sin esquinas, con escucha y acuerdos